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Herpetofauna del Parque Nacional Tikal

      La herpetofauna (reptiles y anfibios) del Peten incluye 160 especies de las 4,500 que existen en todo el mundo.  De estas 2 son caecilios, 6 son salamandras, 36 son ranas, 9 son tortugas, 36 son lagartijas, 69 son serpientes y 2 son cocodrilos... El 91% de estas especies están presentes en el Parque Nacional Tikal (es decir, 19 ranas, 5 tortugas, 24 lagartijas, 41 serpientes, 1 salamandra y 1 cocodrilo). Esto es importante, porque el parque es uno de los pocos lugares en donde quedan habitats sin perturbar en la región, en donde la herpetofauna es protegida efectivamente. La tumba y quema del bosque tropical es la responsable de la reducción de los habitats de los anfibios y reptiles.  Ello no representa sorpresa alguna, pues en 1950 sólo había en El Peten unos 15,000 habitantes en toda la región. Ahora la población llega a unas 350,000 personas y va en constante aumento.  La mayor parte de los inmigrantes a la región son personas de escaza educación, ignorantes de la vida silvestre local y que sienten un miedo apasionado contra los reptiles y anfibios.

En su mayoría, los anfibios son discretos al punto que parecieran hacer todo en secreto y nocturnos, por lo que las personas cuentan historias increíbles sobre ellos, implicando casi siempre que se trata de animales sumamente peligrosos para los seres humanos.  Una de las historias involucra a las tapalcuas (un caecilio), se dice de ellas que brincan hacia los orificios corporales de la gente cuando estos hacen sus necesidades en la naturaleza.  Otra historia fantástica (y falsa) es la del niño dormido, una salamandra nocturna, que recibe su nombre popular y desafortunado de los campesinos ignorantes que aseguran que la salamandra trepa a la cuna de los infants mientras duermen, los infectan y los niños mueren súbitamente. Ninguna de estas historias tiene fundamento científico, por lo que se consideran falsas ambas acusaciones.  Sin embargo, la gente está toda confabulada para obedecer a la consigna de salamandra vista, salamandra muerta.  Esto rompe el frágil balance del ecosistema natural. 

Fotografía Cortesía de Claire Masaya

      Los anfibios tienen pieles glandulares, y son criaturas húmedas, que viven cerca del agua y que necesitan de un ambiente húmedo para sobrevivir.  Tienen un ciclo de vida bifásico, lo que significa que usualmente salen de huevos y sufren el proceso de metamorfosis para llegar a su edad y forma adultas, tales como los tepocates que luego se convierten en sapos o ranas.  (La mayor parte de los anfibios del Peten, sin embargo, tales como las salamandras, salen de sus huevos y son como versiones miniaturas de los adultos, salteándose el estado larval.) Cada familia tiene algún razgo particular: los caecilidos tienen largos cuerpos sin extremidades, no tienen párpados y tienen cráneos rígidos. Su fertilización tiene lugar internamente.  Las salamandras tienen 4 extremidades de igual tamaño y colas, todas las salamandras de Guatemala tiene párpados. Las ranas y sapos, llamados anurios, son anfibios saltarines, con patas traseras fuertes y más largas.

 


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