½ Flora ½ Fauna ½

El parque es una de las zona núcleo dentro de la Reserva de Biosfera Maya, en El Petén.  Alrededor del setenta por ciento de El Petén está aún cubierto por un bosque primario, con copas que se yerguen hasta unos 50 metros sobre el piso del bosque de ceibas, caobas y árboles de chico zapote. En Tikal la temperatura media está sobre los 25ºC (promedio anual), es caliente y húmedo, y la precipitación es alrededor de 1,281 mm anual.

La Reserva de Biósfera Maya es el bosque continuo de mayor tamaño en el continente americano después de la Selva Amazónica del Brazil.  La mayor parte de la Reserva de Biósfera Maya se mantiene sin ser perturbada milagrosamente.  Sin embargo, el descubrimiento de yacimientos de petróleo en su subsuelo están poniendo presión sobre el Parque Nacional Laguna del Tigre, el parque de mayor tamaño en la Biosfera y en Guatemala. El área este de la reserva, no obstante, continúa siendo un paraíso ecológico.

La selva de El Petén se extiende hacia la frontera con México, en donde se une con la Selva Lacandona y hacia Belize, en donde bordea las partes bajas de las Montañas Mayas, que se extienden hacia la costa del Caribe. Si se toma toda junta la Selva Maya es una reserva tri-nacional de  5 millones de hectáreas si tomamos en cuenta las zonas  núcleo, las zonas de amortiguamiento y las zonas de uso múltiple, en donde se protege una impresionante biodiversidad: cientos de especies de árboles, animales y plantas.  Es una bodega biológica que aún no ha sido del todo explorada, aún cuando ya se hayan hecho en ella asombrosos descubrimientos.

A pesar de su tamaño y diversidad el bosque es sorprendentemente frágil.  Forma un sistema cerrado en donde sus nutrientes se reciclan continuamente, y en donde la materia en descomposición de las plantas alimenta el nuevo crecimiento.

El piso de la selva es una masa esponjosa de raíces, hongos, líquenes, bacterias y micro-organismos, en donde se almacenan los nutrientes, y en donde son descompuestos por la acción de los insectos y la descomposición química, y gradualmente soltada para el aprovechamiento de las raíces y las plántulas jóvenes.

Estos bosques dependen completamente de su integridad para poder continuar sobreviviendo.  El grueso dosel previene que la luz llegue hasta el suelo de la selva, asegurando la humedad y calidez de la tierra. La muerte de un árbol promueve un gran crecimiento, mientras posibilita la entrada de la luz solar, lo cual hace que en poco tiempo árboles jóvenes puedan llenar los vacíos. Pero, una vez se eliminan los árboles la tierra se vuelve muy vulnerable, desprovista de su fuente principal de fertilidad.  Expuesta al duro sol tropical y a la lluvia directa, un área de bosque que ha sido deforestada pronto se convierte en candidata segura para las inundaciones y la sequía.

En su estado prístino, sin perturbar, tal como en el Parque Nacional Tikal, la selva es espectacularmente bella y es el hogar de una gran abundancia de vida silvestre.  Pavos ocelados o peteneros, tucanes, motmots y varias especies de loros, incluyendo al perico gorjirrojo y el perico pechisucio... así como los halcones, todos son comunes en Tikal.

Entre las especies de mamíferos encontramos jaguares, pecaríes o jabalís, venados, cabritos, comadrejas, pumas, ocelotes, armadillos y dos especies de mono, incluyendo al aullador y al mono araña. El tapir, el animal más pesado de la selva, camina tranquilo en estas áreas protegidas.

De acuerdo con Holdridge (1967) El Petén Central yace en una área de transición entre el bosque tropical seco y el bosque húmedo semi deciduo.  Cyrus L. Lundell (1937) se refirió al bosque de El Petén como un casi-bosque tropical, sugiriendo la presencia de flora y fauna, así como las características típicas de un bosque tropical tanto en estructura como en pluviosidad, pero en un grado menor que el que se encuentra en los bosques tropicales ecuatoriales. Desafortunadamente, la práctica de la tala y quema para la agricultura y la tala rasa afuera del parque han reducido drásticamente al bosque primario más productivo a un mosaico de fragmentos de bosque. Así que las especies que prefieren los claros, el bosque de Segunda y otros habitats perturbados se encuentran en mayor abundancia, tal como los zanates, buitres o zopes, y las garzas del ganado. Al contrario, las especies que dependen de bosques primarios están experimentando una dramática disminución en sus poblaciones y su distribución, tales como el Halcón Pechirrufo o el Codorniz Bolanchaco.


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